Magangué - Bolívar - Septiembre de 2017
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Los sueños de un futbolista

Toda mi vida me ha encantado el fútbol, siempre he soñado con poder llegar hacer un jugador profesional de fútbol, pero esos sueños los estoy viendo muy imposibles de cumplir.

Cuando cumplí los 8 años de edad empecé a ver el fútbol como parte de mi vida aunque no era muy bueno jugando me gustaba mucho practicarlo sin importar lo que las demás personas dijeran. Mis padres decidieron meterme a una escuela de fútbol donde ahí aprendí demasiado a como jugarlo, pasaba día tras día practicando muy duro para así poder dar buenos resultados. Ya cuando tenía los 11 años de edad y había cogido más experiencia sobre el fútbol, me convocaron para una práctica de un campeonato que se realiza cada año aquí en Magangué. Para poder participar en esas prácticas me tocó hacer muchos sacrificios, al igual que mis padres también; mis padres tenían que sacar 5 mil pesos todos los días para los pasajes, yo tenía que dejar de hacer mis tareas para poder asistir a los entrenamientos e incluso a veces no iba al colegio por la misma razón de los entrenamientos.

Esos entrenamientos duraron dos meses con la misma cosa, pero eso a mí no me importaba porque en realidad esas prácticas se convirtieron en gran importancia para mí. Ya cuando se estaban acercando los últimos días de prácticas e iban a dar los resultados de quienes iban hacer los que iban a participar en ese campeonato me dieron más moral y cada día me esforzaba más, pero cuando llegó la hora de dar los resultados los entrenadores me dieron la mala noticia de que yo no había quedado seleccionado para ese campeonato, esa noticia me dolió demasiado por que en verdad me esforcé demasiado para poder participar en ese campeonato, me dieron hasta ganas de no seguir jugando, pero mi padre que siempre estaba ahí para apoyarme en esas cosas del fútbol me dio mucho ánimo para que siguiera jugando. El decidió hasta cambiarme de escuela de fútbol para que comenzara desde cero y así poder comenzar a cumplir mis sueños. Yo me sentía muy emocionado por hacer parte de otra escuela de fútbol, iba a conocer nuevos amigos, nuevo entrenador, nuevo uniforme, todo iba hacer nuevo para mí. Ahí en ese nuevo equipo me destaqué mucho, gracias a que me dieron más confianza y más oportunidades que en el equipo anterior en donde estaba.

Ya en el año siguiente se acercaba de nuevo otra vez el campeonato de las eliminatorias en las que yo tenía tantas ganas de participar. Llegó la hora del campeonato, esa vez sí pude participar gracias a Dios, aunque no quedamos campeones ni nada por el estilo, eso no me importó porque cumplí mi primer sueño de participar en un torneo de talla nacional.

Habían pasado dos años de estar en la misma escuela, ya era un jugador muy importante en mi equipo, era hasta capitán de campo en mi categoría lo que era un gran orgullo para mí.

Llegó el momento en que me salió una gran oportunidad, esa oportunidad consistía en irme a presentar en la ciudad de Cali para ver si me quedaba en un equipo profesional y así poder llegar a cumplir mis sueños, pero para poder viajar, mis padres tuvieron que hacer un gran sacrificio en conseguir esa gruesa suma de dinero que necesitaba; luego mis padres lograron conseguir el dinero, y llegó el día del viaje y yo estaba más feliz que por fin iba a poder cumplir mis sueños.

Cuando llegué a Cali tenía que pasar por un montón de pruebas deportivas, las que eran muy difíciles, pero yo con tantas ganas que tenia de cumplir mis sueños no me importó lo difícil que fuera. Me puse a darle duro en esas pruebas, logré pasar la primera prueba, lo que me alegró mucho; llegó la segunda prueba, estaba todo nervioso por realizar la segunda prueba, me puse en marca a darle duro en esa segunda prueba, pero en realidad era muy difícil y no logré conseguir pasarla. Estaba todo destrozado por dentro, tenía un gran dolor de haber fracasado en esa oportunidad que me dio la vida.

Cuando regresé a Magangué, llegué todo desanimado sin ganas de seguir jugando, me retiré de mi escuela y no quise saber más de fútbol; duré casi 8 meses fuera de mi escuela de fútbol.

Cumplí mis 15 años, de nuevo me dieron ganas de seguir jugando mi deporte favorito, o sea el fútbol, me inscribí en una nueva escuela en la que hoy en día sigo jugando y esperando a ver si de nuevo me sale una segunda oportunidad y así llegar a cumplir mi sueño de ser un futbolista profesional…..

Jesús Guerra Pineda 10°-1

Historia de vida, lasos de sangre

Hace algún tiempo atrás, cuando todo era diferente y aún más complicado, cuando una callada de resentimientos, su alma sumergida, el dolor y la tristeza, en la pena y decepción de afrontar la realidad de la vida de querer cambiar las cosas y darse cuenta de que por mucho que deseaba, anhelaba y añoraba al final con mucho dolor de seguir que nada iba a cambiar.

A cabo de unos años, Dios mandó a la vida de muchos, mis padres, mis hermanos, y en la vida, cuando la vi allí tan frágil e inocente desee que nunca sufriera, pero la verdad que nadie está excepto de eso, lastimosamente todos estamos condenados a sufrir.

Cuando iba creciendo, también lo hacía su inocencia, tal vez eso era lo que más curiosidad me causaba, que tan solo la miraba y la añoraba, y me decía a mí misma de que no perdiera esa ternura que reflejaba en su imagen, nunca se perdiera, pero por cuestiones de la vida eso no dependía de mí. Cada vez que iba creciendo, crecía su fragilidad, por todo lloraba, por todo se preocupaba, yo decía: pobre de mi hermana Señor, ¿cómo evitar su fragilidad para que no llore?, porque la verdad, una parte de ella me afectaba, es como si nos conectáramos en un mismo pensar; así que sin su consentimiento, ni siquiera pedirle permiso, hice lo que para bien o para mal cambiaría su vida, lo cierto es que ni yo tampoco sabía cómo o de que nunca cambiaría como lo iba asimilar, de qué forma la aceptaría.

Así que empecé como un experimento donde el objetivo principal era secarla por dentro, tanto que no le quedara más lágrimas por derramar para luego poder matar, extinguir por completo su inocencia con lo que no contaba; era con lo mal que me sentiría después, así que empecé por agredirla personalmente, por compararla con su madre, pueda que no tenga perdón de Dios, pero la vida no es justa para nadie y nadie merece vivir en un presente tan miserable; no merece vivir en una realidad de angustia, de dolor, de llanto y de sufrimiento. Nadie de buen corazón merece eso y continué con mi objetivo.

Tuve mi abuela enferma pero ni eso pudo detenerme, sus lágrimas me conmovía tanto que me sentía como un miserable pero no podía echarme para atrás, así que con esa frenada, empecé a tratarla de la peor manera con que se le puede tratar a una persona en este mundo; así que traté a mi hermana día a día y noche tras noche, tanto que ella no veía la forma de vengarse de mí y no la culpaba, pero ya empezaba a dar buenos resultados, cuando así en su edad de 11 años me confrontó de frente.  

Vi lo que yo había creado aunque me aterrorizaba que podría ser como yo, eso era lo que más temor me daba, no quería eso para ella, quería que se enamorara, encontrara el amor y fuera feliz; pero aquel que le hiciere daño lo castigara cuatro veces más sin ninguna contemplación o remordimiento, para que aprendiera a respetarla y valorarla, para así son la gran parte de los hombres, sólo buscan la maldad en las mujeres inocentes de buen corazón y de buenos pensamientos, me omito de darles nombres propios, por cuestión de asegurarse de que nadie merece ser tratado como mascota de laboratorio, ni como basura ni como conejillo de india

Pero se podría decir que no he dejado de ser una persona común y normal, pero tampoco es la boba con la que van a jugar tan fácilmente de ante manos si llegaste a leer esto le pido disculpas, pero no quería que pasara llorando como hice en algún tiempo y que a veces es bueno llorar cuando el momento lo amerita y lo merece que las derrame cuando en realidad merece que las derrame, aunque para muchos los que lean esto no lo entienda y piense lo peor de mi les diré en lo personal que ella es mi sangre y sin importar nuestras diferencias yo estaré con ella hasta que Dios lo permita y disponga de mí y decirle hermana tienes un corazón grande, porque a pesar de todo no me odias, no está en ti hacerlo, aunque en cuestiones así lo hallas querido.

Ya sabes que la vida no es como parece ni cómo te la pitaron tus amores, cuales quieran que sean; tienes el valor de afrontar las cosas de no encegarte de la realidad de saber cuándo algo te conviene y cuando no. Aunque te equivoques sabes que estoy aquí contigo y sin importar que no olvides nuestra sangre será la misma donde quieras que estemos, las amistades son pasajeras, solo los buenos amigos son los que demoran y están contigo, te lo digo por experiencia propia, conserva estas palabras.

Vale la pena luchar por lo que en verdad lo merece y desecha lo que no nos hace bien. Tu hermano

Yinet Granados, 11°-1

El saber no te hace mejor persona

Vivimos en una realidad que parece un mundo paralelo, ya que personas que dice tener “CONOCIMIENTO” se lo conservan, por así decirlo. ¿Por qué digo esta frase? Porque personas que dicen “SABER”, en vez de compartir su conocimiento, lo que hacen es menospreciar a los demás poniéndoles un calificativo de “IGNORANTES”. Pero haber, ¿quién vendría siendo el ignorante, el que sabe y no comparte o el que no sabe pero quiere aprender?

Una mañana me vi un pequeño video que me dejó una GRAN enseñanza. ¿Qué video es este? Pues de lo poco que logro recordar es un joven que escribía un pequeño libro y al momento hubo una tormenta inesperada, entonces el joven se sostenía de lo que podía, pero vi algo curioso y es que el libro que él escribía, lo seguía, ¿cómo así?, que a través de esa tormenta él no se dio por vencido a buscar su libro; lo que significó para mí su DESTINO.

En un momento una jovencita que volaba sostenida de algunos libros, entonces él la miró fijamente, entonces al momento ella se fue pero se quedó uno de los libros que con ella iba, entonces el libro le decía al pequeño joven que lo siguiera; obviamente no con palabras si no con el contenido del mismo.

En fin llegó aun lugar el cual parecía un mundo de libros. “MUNDO DEL SABER” y vivió ahí durante mucho tiempo y aprendió mucho durante el tiempo que estuvo allí, pero el punto al que quiero llegar es que él le compartía a las demás personas de lo que tenía para que ellas no siguieran en su “ERROR”. Al momento que él le daba un libro, esta persona que se encontraba a blanco y negro, de inmediato cambiaba a color y persona tras persona.

Él iba dejando una pequeña huella en sus vidas lo que se convertiría en algo grande, su LEGADO.
ENTONCES, ojala y todos siguiéramos el ejemplo de este joven, porque compartir el conocimiento o lo que uno tenga con otra persona es lo mejor que nos puede pasar.

Karen Martínez Acosta 10°-1

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